Días nublados en exoplanetas ocultan agua atmosférica

El agua es un tema candente en el estudio de los exoplanetas, sobre todo lo que tiene que ver con los «Júpiter calientes», cuyas masas son similares a la de Júpiter, pero que están mucho más cerca de su estrella madre, que nuestro primer planeta exterior del Sol. Esta cercanía hace que se llegue a los 1.100ºC, lo que significa que el agua que albergan sería en forma de vapor. Los astrónomos han encontrado muchos Júpiter calientes con agua en sus atmósferas, pero otros parecen no tener ni rastro. Ante este panorama, los científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California, querían averiguar cuáles son las atmósferas de estos mundos gigantes y qué tienen en común. De esta manera, los investigadores se centraron en una colección de Júpiter calientes estudiados por el telescopio espacial Hubble de la NASA, encontrando que las atmósferas de, aproximadamente, la mitad de los planetas fueron bloqueados por nubes o neblina. «La motivación de nuestro estudio era averiguar si algunos planetas compartían propiedades atmosféricas», señaló Aishwarya Iyer, investigador de JPL.

El nuevo estudio, publicado en la edición de junio 1 de la revista Astrophysical Journal, sugiere que las nubes o capas de neblina podrían estar impidiendo que una cantidad sustancial de agua en las atmósferas exoplanetarias pueda ser detectada por los telescopios espaciales.  «Las nubes o bruma parecen estar en casi todos los planetas que estudiamos», dijo Iyer. «Hay que tener en cuenta la presencia de neblinas o nubes; de lo contrario, se podría subestimar la cantidad de agua en la atmósfera de un exoplaneta”. En el estudio, los científicos analizaron una serie de 19 Júpiter calientes, previamente observados por el Hubble. La Wide Field Camera 3 del telescopio había detectado vapor de agua en la atmósfera en diez planetas, mientras que en los otros nueve no había ni rastro. Los científicos determinaron que, para casi todos los planetas que estudiaron, la niebla o nubes estaban bloqueando la mitad de la atmósfera. «En algunos de estos planetas, se puede ver que el agua asoma su cabeza por encima de las nubes o neblina, determinándose que podría haber más agua abajo», dijo Iyer.

Los científicos aún no conocen la naturaleza de estas nubes o brumas, ni siquiera qué componentes pueden tener (metano, nitrógeno, agua etc…). «Las nubes o neblina están en casi todos estos planetas y es bastante sorprendente», dijo Robert Zellem, coautor del estudio. La nueva investigación podría tener implicaciones para los estudios de seguimiento con los futuros observatorios espaciales, como el telescopio espacial James Webb de la NASA. Exoplanetas con gruesas nubes que bloquean la detección de agua y otras sustancias pueden ser objetivos para un estudio más extenso. Estos resultados también son importantes para determinar cómo se forman los planetas. «Este trabajo es un paso emocionante para el estudio de los exoplanetas y la comparación de sus propiedades», sentenció el máximo responsable del estudio.

De momento, habrá que esperar al lanzamiento del telescopio James, previsto para 2018. Su gran espejo de 6’5 metros de diámetro nos mostrará imágenes únicas del Universo. Su resolución será tal, que el Campo Profundo del Hubble parecerá un «collage». Os dejamos con los enlaces oficiales de esta fascinante noticia y enlace del telescopio James, para que veáis cómo va el proceso de construcción del mismo:

http://phys.org/news/2016-06-cloudy-days-exoplanets-atmospheric.html

Kepler 452b, otra súper tierra

La estrella de Kepler-452b es de tipo G2, como el Sol, por lo que su temperatura es similar. Eso sí, es un 10% más grande que nuestra estrella y un 20% más brillante porque es un poco más vieja. Para compensar parcialmente este hecho, el planeta está situado un 5% más lejos de la estrella que la Tierra del Sol, así que su año es de 385 días. Con una masa estimada de 4,72 veces la Tierra, Kepler-452b es una súper tierra.

En cuanto a la edad, se estima en seis mil millones de años y se aproxima al final de la secuencia principal, que podría abandonar en los próximos 2000 o 3000 millones de años. Dado que su luminosidad aumenta con el paso del tiempo, Kepler-452b debería traspasar el confín interno de la zona habitable en unos 300 o 400 millones de años. El sistema se encuentra a unos 1400 años luz del nuestro, una gran distancia comparable en orden de magnitud a la del resto de exoplanetas detectados por Kepler. La existencia de Kepler-452b ha sido confirmada de forma independiente por el telescopio Harlan J. Smith Telescope del McDonald Observatory. Gracias a estas observaciones se ha calculado que el radio del planeta es de entre 1,4 y 1,8 veces el de la Tierra.

En definitiva, Kepler-452b no es un gemelo de la Tierra, sino otro primo más. Que no es poco.

Captura de pantalla 2016-03-21 a las 21.19.48

referencias:

http://www.nasa.gov/sites/default/files/atoms/files/ms-r1b.pdf

Kepler 7b, un exoplaneta de gomaespuma

Este mundo exótico flotaría sobre el océano

Kepler-7b fue descubierta en la primera oleada de planetas encontrados por la Misión Kepler, en las primeras 6 semanas de observación. Kepler-7b es un Júpiter caliente, un exoplaneta gigante gaseoso del tamaño de Júpiter, orbitando cerca de su estrella.

Su temperatura, debido a la proximidad a su estrella, es más caliente que la lava fundida. Su densidad es de sólo 0,17 g / cm ³, aproximadamente la misma que el poliestireno. Y otro misterio… estas bajas densidades no son predichas por las teorías estándar de formación de planetaria.

Credit: Eyes on Exoplanets-NASA

Credit: Eyes on Exoplanets-NASA

Los candidatos de HIP 108064

La estrella HIP 108064, del catálogo de Hipparcos, está siendo revisada por Kepler. Podría tener 3 exoplanetas aún en fase de candidatos, pendiente de confirmación.

Dentro del concepto de Zona de Habitabilidad se considera que la existencia en el sistema de grandes planetas gaseosos, del tipo Saturno/Jupiter, son necesarios para capturar posibles cometas que se acerquen. En esta simulación, hipotética,  el sistema de HIP 108064 posee uno de estos gigantes y dos planetas rocosos. Uno de ellos con atmósfera de metano y gran actividad atmosférica.

La astrobiología podría confirmar pronto que es posible la existencia de vida en atmósferas de metano.